UNA ENIGMÁTICA ROCA CON TALLADOS UNICOS Y MINUCIOSOS EN SAYHUITE

April 13, 2018
Roca Sayhuite - 2018

Conoce la historia de esta enigmática roca…

La roca Saywite

Estás en el kilómetro 818 de la autopista interoceánica (a 47 km de Abancay), a una altitud considerable (3.500 metros), donde el aire es frío y tu respiración se agitará con cualquier actividad física que hagas. No estoy tratando de sonar genial cuando aseguro que he estado en altitudes más altas, a mis casi setenta años de edad. Hay un camino hacia la roca Saywite (también conocida como monolito), ubicada a unos metros de la carretera, que termina un par de kilómetros cuesta abajo en la comunidad de Concacha. Una autopista de singles marca el lugar donde parar, por lo que no hay forma de que te lo pierdas. La ciudad tiene una escuela, un centro médico, algunas modestas tiendas modestas y un centro comunitario. Usted está ubicado en el distrito de Curahuasi, provincia de Abancay, en la Región Apurímac, se cultiva ají y maíz del tamaño de los del Valle Sagrado. Más recientemente, los hongos también se fruncen el ceño, con una gran demanda del mercado, ya sean frescos o secos.

Parece que no hay ningún tipo de control; solo una gran roca a un lado de la carretera, a pesar de la enorme importancia de este sitio arqueológico. Sin embargo, unos minutos más tarde, la persona a cargo de repente parecerá que le cobra el ticket de admisión: once soles por persona. Él seguramente vive alrededor. El compuesto de Saywite se compone de varios sectores. Puedes ver las escaleras, las fuentes, el Ushnu y la roca. El ushnu es un lugar ceremonial donde los Incas hicieron sus ceremonias religiosas más importantes. El complejo tiene un área de extensión de 18 hectáreas. Desde este lugar tiene una vista impresionante del valle de Curahuasi y las montañas que lo rodean. La roca es lo primero que ves: un monolito perfectamente tallado siguiendo la piedra natural que representa, según varias teorías, las tres regiones geográficas del Perú: la selva, las tierras altas y la costa, con especies de animales y plantas esculpidas. Parece una maqueta. El monolito ha sido cercado para evitar su destrucción, pero tiene una apariencia desorientadora de exclusión y fealdad.

La roca ha sido estudiada por científicos, arqueólogos e historiadores; entre ellos George Squier, Heinrich Doering, Federico Kauffmann Doig y Julio César Tello. Este último realizó un estudio de investigación en 1942 durante su expedición al Valle de Urubamba. Pero el trabajo nunca fue publicado y el manuscrito original se encuentra en el Museo Arqueológico de la Universidad Nacional de San Marcos. El guardián en el sitio tiene su propia explicación: la roca es una maqueta de las tres regiones del Imperio Inca. Se usó como una herramienta de predicción para pronosticar la producción en las regiones. Agua, sangre o chicha (cerveza de maíz) se vierte sobre los cuatro “lagos” tallados en la parte superior de la roca. La región que contenía la mayor cantidad de líquido tendría una mejor temporada productiva.

Una cosa es mirar la roca a la distancia, y otra mirar más de cerca para descubrir todos sus detalles. Mire cada figura. En la región de la jungla puedes ver monos tallados, osos, caimanes y sapos; en la costa puedes descubrir los cangrejos, un pulpo, un pelícano y un camarón; en la región de las tierras altas se pueden ver lagunas, llamas y mucho más. Desafortunadamente, muchas tallas en la roca gigante, que miden cuatro metros de diámetro y dos metros y medio de alto, son imposibles de descifrar porque fueron destruidas por la acción de los hombres. Esto sucedió durante el período colonial: la política religiosa impuesta para eliminar los ídolos (extirpación de idolatrías) que destruyeron este ícono de la cosmogonía andina, pero también por los saqueadores.

La importancia de esta roca tallada desencadenó eventos inusuales, incluida su destrucción política. Los primeros, sin duda, fueron los españoles que destruyeron muchas de las figuras talladas en su campaña para desterrar la religión andina. En los años setenta, el general Juan Velasco Alvarado intentó llevar la enorme roca a la Plaza de Armas de Lima para ubicarla donde se encuentra la fuente. Afortunadamente, sus deseos no pudieron cumplirse: los helicópteros que fueron enviados no pudieron recoger la pesada y pesada roca. Otro cuento involucra a Presint Fernando Belaunde quien, durante su gobierno, ordenó la construcción de dos réplicas. Uno de ellos, del mismo tamaño que el original, se puede ver en la Avenida Camino Real, en San Isidro (Lima), ubicado en una de las esquinas del Golf Club. Funciona como una enorme fuente de agua, presumiblemente como parecía ser utilizada en los días incas. No hay noticias sobre la segunda réplica que ordenó.

El complejo de Syawite se extiende sobre la ladera, cubriendo 18 hectáreas con otras seis características interesantes que son parte de un gran complejo que rodea el valle. Algunos metros debajo del barranco es posible observar un par de rocas de tamaño similar y parcialmente esculpidas de la misma manera que Saywite. Probablemente fueron intentos fallidos de tallar la roca. Se dice que uno de ellos es un reloj solar o intihuatana.

También se sabe que Saywite es más que solo la roca y los restos que quedan a un lado. Este es un complejo arqueológico que está en su mayoría enterrado, algo que no es difícil de imaginar, ya que es posible observar paredes medio descubiertas y elevaciones de terreno que no son naturales, dando a entender en cambio que podrían ser construcciones cubiertas. El culto al agua -como sugieren algunos investigadores como Federico Kauffmann Doig- tiene más sentido cuando uno se entera de que existen manantiales o puquiales como se conocen localmente. Recuérdese que el culto al agua es vital en la cosmogonía andina, y esta roca no es más que una gigantesca fuente de agua natural. Además, lo que a primera vista parece ser andenes o terrazas de cultivos son en realidad cisternas o fuentes. Es por eso que Saywite es considerada una “fuente simbólica” o paccha que funciona, a través de sus 203 figuras esculpidas, como un registro de una concepción religiosa prehispánica de temas vitales, como el agua y las criaturas mitológicas que favorecen la fertilidad. Saywite es una alegoría lítica compuesta por signos ideográficos, destacando cuatro gatos tallados en cada uno de los cuatro puntos cardinales. También puedes ver parejas de dioses antropomórficos en las fuentes del río, así como simios que presumiblemente representan la fertilidad. Nuestro próximo destino es Curahuasi, ubicado unos minutos más abajo, en el valle profundo.