Pago a la Tierra – cusco

April 7, 2016

En el sur del Perú, Apurímac, Cusco y Puno, existe un rito llamado pago a la tierra, que se basa en pagar tributo a la madre tierra en retribución a la vida, los frutos y animales que esta nos da, y es inconcebible realizar este rito sin la presencia central de las hojas de coca. Este rito se ofrece a la madre tierra (Pachamama) en el campo para solicitar buenas cosechas, sobre todo el mes de agosto, pero también esta ceremonia en la actualidad se ha hecho extensiva a otros aspectos de la vida, como inaugurar una casa o negocio, asegurar buenos estudios o suerte en el amor

El ritual debe ser realizado por un sacerdote andino o un curandero llamado Pako o Altomisayoc, que son persona reconocidas por tener poderes espirituales especiales, en algunos caso, los más solicitados son los que se han salvado de morir atacados por un rayo, y tienen marcas en su cuerpo como consecuencias de este acontecimiento. El sacerdote andino inicia el rito de pago a la tierra poniendo sobre un pequeño mantel un serie de producto que indican futura prosperidad, como paquetitos de fideos, galletas, caramelos, chocolates, arroz, azúcar, garbanzos, frejoles y otros. Además de un feto de llama y algo de bebida alcohólica, en pequeñas botellas, que puede ser aguardiente, pisco, vino, según la facilidad para encontrar estos productos. Luego, comienza a rezar junto con los asistentes tres Padres Nuestros y tres Ave Marías, todos agachan la cabeza y cierran los ojos en señal de gran devoción.

El sacerdote andino coge un puñado de hojas de coca que esparce sobre el mantel, convertido así en altar, mira con detenimiento la posición de las hojas, que tienen dos caras: una de verde grisáceo y otro de verde oscuro. Si las hojas por su disposición al caer, adoptan determinada forma y son de color verde oscuro es señal de que la madre tierra acepta el pago y la ceremonia puede continuar favorablemente. Después, el sacerdote andino abre su atado de coca y elige tres perfectas (kintu) que coloca entre el dedo meñique y el anular. Otras tres hojas entre el anular y el mayor, y tres hojas más entre el mayor y el índice. Coloca toda esta ofrenda en el centro de altar (mantel). Teniendo mucho cuidado de colocar la cara verde oscura de la hoja hacia arriba en señal de buena suerte. A continuación, todos los presentes repiten el rito.

Luego después de varias invocaciones a los dioses tutelares y a los santos católicos, se procede a quemar la ofrenda en sacrificio de holocausto a la madre tierra por la ofrenda recibida. Para terminar la ceremonia, el sacerdote andino (o el curandero) coge un kintu (tres hojas perfectas y ordenadas simétricamente) y las coloca en la boca de cada uno de los presentes y a su vez cada asistente al pago de la madre tierra también hace circular las hojas de coca en la boca de las personas, cerrado así el rito de un modo comunitario participativo