DESCUBRE EL ORIGEN DE LAS PLANTAS MAESTRAS, WACHUMA, AYAHUASCA Y VILLCA

wachuma ceremonies

El chamico es viejo amigo también de los farmacéuticos occidentales y es llamado “estramonio”. Sus hojas, usadas en forma de tabaco, se fumaban hasta hace poco tiempo para controlar los ataques de asma. Otras daturas han sido usadas también por los mexicanos precolombinos, con fines alucinatorios. Varios cronistas de esa antigua cultura mencionan el Toloatzin.

En tiempo reciente, una nueva hierba peruana a sido redescubierta por sus efectos alucinatorios en ciertos preparados de muy antigua factura. El nombre indio de esta hierba es “aya- huasca” (Banisteriopsis caapi), lo que significa “ cuerda de los muertos”. En los tiempos atuales es objeto de una serie de interesantes investigaciones por varios grupos científicos peruanos, entre los cuales se ha distinguido especialmente la escuela del profesor Alberto Según. El principio activo de esta planta es la “Harmina”, de efectos muy parecidos a la mezcalina.

Su uso es realmente muy antiguo. Ya el Padre Valverde, capellán de las fuerzas de Pizarro y primer Obispo del Cusco, se refiere al ayahuasca en una de sus informativas cartas al Santo Oficio de la Inquisición. Y varios de los grandes viajeros del Siglo pasado mencionan que los naturales de estas regiones usaban esta planta con poderosos efectos alucinógenos. Otras plantas de este género, llamada yaguè del monte en las selvas del Perú y Colombia               ( Banisteriopsis inebrians), tiene efectos parecidos.

Tanto el Padre Cobo como el Padre Morùa mencionan en el siglo  XVI otra planta llamada “Villca” o “ Huillca” (Piptadenia, sp.) término quechua  que significa  “sagrado” o “mágico”. También era usada por los antiguos herbolarios como integrante de sus pócimas que producían brutales efectos mentales. La mayor parte de las especies de este género tiene poderes alucinatorios. Entre las frecuentes entre nosotros, tenemos la (Piptadenia colubrina) y (la Piptadenia Adianthoides), cuyas semillas son usadas todavía por los brujos y hechiceros contemporáneos. Reducidas a harina, se usan en forma de rapé, con efectos narcóticos y alucinatorios.

Poco después de la conquista, el Padre Oliva describe la “Achuma” o  “Huachuma” ( tricocereus pachanoi), un cactus que en la actualidad sigue siendo utilizado como alucinògeno em el Norte del Perú, y es conocido vulgarmente como “San Pedro”, “cimorra” o “Sampedrito”. Su uso data de tiempos inmemoriales y Rafael Larco Hoyleha ha descrito una pieza cerámica de la cultura Cupisquique que lo representa. Se le ve también con frecuencia en algunas representaciones cerámicas de la cultura Mochica y Lambayeque. El principio activo de este cactus es la “mezcalina” que, como se sabe, es una de las fuentes de L.S.D.

Muy antiguo también es el uso de la planta llamada “ Borrachera” (Ipomea carnea), una enredadera de la familia del camote, cuyas flores acampanuladas y de color rosado adornan los jardines de Lima y dan un pincelazo de color a nuestros valles costeños. Es utilizada por los brujos de la región de Chiclayo para sus brebajes alucinatorios.

Al lado de todas estas plantas , y haciéndole compañía a la coca como estimulantes del sistema nervioso, los antiguos peruanos descubrieron una serie de plantas que todavía son utilizadas por los habitantes de diversas regiones andinas y trasandinas.