Durante El Trayecto

February 17, 2016
problemas durante el trayecto a peru

En tu visita al Perú tendrás mágicos lugares por visitar, sin duda alguna este país tiene recónditos parajes turísticos. Sin embargo debes de tener muy en cuenta los riesgos y peligros que se pueden presentar durante tu trayecto, aquí te presentamos una serie de enfermedades y peligros:

TROMBOSIS VENOSA PROFUNDA:

Durante los vuelos pueden formarse coágulos de sangre debido sobre todo a la inmovilidad prolongada: cuanto más largo es el vuelo, mayor es el riesgo. Aunque casi todos los coágulos se reabsorben sin causar problemas, algunos pueden desprenderse y viajar a través de los vasos sanguíneos hasta los pulmones, donde es posible que causen complicaciones mortales.
La señal de alarma principal es el dolor o hinchazón de un pie, tobillo o pantorrilla, por lo general (aunque no siempre) en un solo lado. Cuando un coagulo de sangre llega a los pulmones, puede provocar el dolor en el pecho y dificultad para respirar. Los viajeros que experimenten cualquiera de estos síntomas deben buscar atención médica inmediata.
Para prevenir el desarrollo de la trombosis venosa profunda en vuelos largos hay que mover las piernas con frecuencia durante los viajes largos, realizar compresiones isométricas de los músculos de la pierna (contraérselos mientras se está sentado), beber mucho líquido y evitar el alcohol y el tabaco.

DESFACE HORARIO Y MAREO

El desfase suele producirse al cruzar más de cinco zonas horarias, y provoca insomnio, fatiga, malestar o nauseas. Para evitarlo, se aconseja beber abundantes líquidos sin alcohol y tomar alimentos ligeros. Al llegar, lo mejor es exponerse a la luz del sol y reajustar el horario para comer, dormir o realizar otras actividades lo antes posible.
Los antihistamínicos como el dimenhidrinato (Dramamine) y la meclizina (Antivert, Bonine) suelen usarse como primera opción para tratarse el mareo; su principal efecto secundario es la somnolencia. El jengibre, una alternativa natural, funciona muy bien según algunos viajeros.

EN SUDAMERICA

*ASISTENCIA MÉDICA Y COSTE
Es más difícil encontrar buena atención médica en las ciudades pequeñas y resulta imposible en las zonas rurales. La mayoría de los doctores y hospitales esperan que se les pague en metálico, aunque se disponga de seguro médico para viajes. Si el paciente sufre de un problema de salud grave, probablemente deseara ser evacuado aun país puntero en medicina. Esto puede costar decenas de miles de euros, por lo que, antes de partir, conviene contratar un seguro que cubra tal eventualidad. Siempre es mejor plantarse estas situaciones que luego lamentarse por no haber pensado. La web del departamento de estado de EE.UU (www.travel.state.gov/medical.html) facilita información sobre evacuaciones médicas y aseguradoras de viaje.
*ENFERMEDADES INFECCIOSAS

a) COLERA:

Se trata de una infección intestinal contraída a través del agua o de alimentos contaminados. Su principal síntoma es una diarrea acuosa tan fuerte que puede causar una deshidratación mortal, por lo que el tratamiento esencial consiste en tomar una solución de rehidratación oral. Asimismo se emplea antibióticos: normalmente se administran tetraciclinas o doxiciclina, aunque las quinolonas como el ciprofloxacino y el levofloxacino también surten efecto.
Los viajeros contraen el cólera raras veces. La vacuna no es necesaria, y de hecho la antigua era muy poco eficaz. Las nuevas son más seguras, pero muchos países no las administran y solo se recomiendan para zonas de riesgo muy elevado.

b) DENGUE:

Es una infección viral de la que se registran casos por toda Sudamérica. La transmite el mosquito de la especie Aedes, que pica especialmente durante el día y se halla cerca de los lugares poblados, a menudo en interiores. Se crían sobre todo en el agua estancada contenidas en tinajas, barriles, cubos, cisternas, bidones metálicos, envases de plástico y neumáticos desechados. Así pues, el dengue se suele contraer en entornos urbanos densamente poblados.
Sus síntomas se aparecen a los de la gripe; fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza, náuseas y vómitos, a los que con frecuencia sigue una erupción. El malestar corporal suele desaparecer sin problemas en unos días. Los casos más severos se dan en los niños menores de 15 años infectados por segunda vez.
No hay ningún tratamiento específico; hay que tomar analgésicos como el acetaminofeno/paracetamol (tylenol) y beber abundante líquido. Los pacientes graves pueden requerir hospitalización para recibir fluidos por vía intravenosa y cuidados generales. No existe ninguna vacuna: la clave de la prevención reside en protegerse contra los insectos.
El viajero debe averiguar si hay algún brote en la zona que visitara. En el 2009, Bolivia sufrió la peor epidemia de dengue de su historia, con más de sesenta mil personas infectadas. En Brasil (sobre todo en bahía) también se estimó que produjeron 225000 casos, y en argentina 25000.
CDC (www.cdc.gov/travel) informa sobre las últimas novedades. También puede ser útil la web del ministerio de salud y política social: http://www.msps.es/profesionales/saludpublica/sanidadexterior/docs/folleto_2009_lasaludtambienviaja.pdf.

c) HEPATITIS A:

Es la segunda infección más común relacionada con los viajes, después de la diarrea. La produce un virus que ataca el hígado y suele adquirirse por la ingestión de agua, hielo o alimento contaminados, aunque también a través del contacto directo con personas infectadas. Esta enfermedad se da en todo el mundo, pero su incidencia aumenta en países en vías de desarrollo. Los síntomas incluye fiebre, malestar, ictericia, nauseas, vómitos y dolor abdominal.
Casi todos los casos se resuelven por si solos sin complicaciones, aunque en ocasiones la hepatitis A puede causar importantes daños en el hígado. Por desgracia, no hay tratamiento.
La vacuna resulta muy segura y efectiva; si entre 6 y 12 meses después se inyecta un recuerdo, dura como mínimo 10 años. Todos los viajeros deberían recibirla antes de visitar cualquier país en vías de desarrollo. Su inocuidad para embarazadas y niños menores de dos años no se ha demostrado, por lo que a estos grupos habría que administrarles una inyección de gammaglobulina.

d) HEPATITIS B:

Como el hepatitis A, se trata de una infección del hígado que se da en todo el mundo, aunque es más común en países en vías de desarrollo. Se suele adquirir por contacto sexual o exposición a sangres contaminadas, generalmente a través de transfusiones sanguíneas o agujas. La vacuna solo se recomienda para viajeros que permanecerán más de seis meses, que proyecten vivir en zonas rurales o entrar en contacto físico cercano con la población local; también se aconseja para todo el que prevea mantener relaciones sexuales con los habitantes del país o crea que necesitara tratamiento médico, dental o de otra clase, sobre todo si el mismo implica trasfusiones o inyecciones.
La vacuna es segura y muy eficaz. No obstante, para conseguir una inmunidad total son necesarias tres inyecciones. Varios países añadieron la vacuna de la hepatitis B a la lista de inmunizaciones infantiles rutinarias a la década de 1980, así que muchos adultos jóvenes ya están protegidos. Este tipo de información es vital para la salud del viajero.

e) MALARIA:

Se registran casos de esta enfermedad por toda Sudamérica, excepto en chile, Uruguay y las islas Malvinas. Se transmiten por las picaduras de mosquitos. Sobre todo entre las horas que van del atardecer al amanecer. El principal síntoma es la fiebre alta, que puede estar acompañada de escalofríos, sudores, dolor de cabeza, debilidad, dolores en todo el cuerpo, vómitos o diarrea. En los casos más graves, existe la posibilidad de que afecte al sistema nervioso central, provocando confusión, ataques de apoplejía, el coma y la muerte.
Existen tres clases de pastillas contra la malaria que funciona igual de bien; la mefloquina (Lariam) se toma una vez por semana en una dosis de 250 mg. El tratamiento empieza 1 o 2 semanas antes de la llegada y continua todo el viaje Y durante 4 semanas después del regreso; algunas personas (hay controversia respecto al porcentaje) padecen efectos secundarios neuropsiquiatricos de leves a severos. La atovaquona/proguanil (Malarone) es una pastilla autorizada recientemente que se toma una vez al día acompañada de alimentos. El viajero debe empezar a medicar dos días antes de la llegada y seguir haciéndolo mientras este de viaje y durante 7 días después de partir; los efectos secundarios suelen ser pocos importantes. La doxiciclina representa una tercera alternativa, pero puede provocar graves quemaduras solares, por lo que no es tan recomendable como las anteriores.
Malarone parece causar menos efectos secundarios que la mefloquina y cada vez se usa más, a pesar que se debe ingerir a diario. Para los viajes largos, quizá convenga tomar la segunda, y para los más cortos, el primero.
Protegerse de las picaduras de mosquitos es importante como tomar pastillas, ya que estas últimas no resultan efectivas al 100%.
Si el viajeros no tiene acceso a cuidados médicos durante el viaje, debe llevar consigo pastillas adicionales para casos de emergencia, es decir, para cuando no pueda encontrar un doctor y padezca síntomas como fiebre alta. Una opción consiste en ingerir cuatro pastillas diarias de Malarone durante tres días, aunque no se debe seguir este tratamiento si ya se estaba usando el mismo medicamento como prevención. Otra alternativa es tomar 650 mg de quinina tres veces al día y 100 mg de doxiciclina dos veces al día durante una semana. Si el visitante empieza a automedicarse, tiene que acudir a un facultativo lo antes posible para que le controle el tratamiento.
El viajero que padezca fiebre después de regresar a casa también debe ir al médico, ya que los síntomas de la malaria pueden no manifestarse hasta pasados meses después de haberla contraído.

F) PESTE:

Los humanos la suelen adquirir a través de picaduras de pulgas procedentes de roedores, sobre todo cuando estos animales muerden. Los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, dolores musculares y malestar, además del desarrollo de un ganglio linfático muy abultado (bubón) q por lo general aparecen en las ingles. Se registran casos en Perú, Bolivia y Brasil casi todo el año. La mayoría de viajeros corren un riesgo íntimo de infectarse; no obstante, en caso de que entraran en contacto con roedores o sus pulgas, tienen que hacerse con una botella de doxiciclina para tomarla como prevención durante los periodos de exposición. Los menores de ocho años o los alérgicos a este antibiótico deben sustituirlos por trimetoprima-sulfametoxazol. Además, conviene evitar las zonas con madrigueras o nidos de roedores, no tocar nunca animales enfermos o muertos, y seguir los consejos de este capítulo para protegerse contra las picaduras de insectos. Como siempre, la prevención es importantísima.

g) RABIA:

Se trata de una infección viral del cerebro y la medula espinal que casi siempre resulta mortal. El virus se encuentra en la saliva de animales infectados y suele transmitirse a través de un mordisco, aunque la contaminación de cualquier figura en la piel con saliva infectada puede desencadenar la enfermedad, que se da en todos los países sudamericanos.
La vacuna es segura, pero la serie completa precisa tres inyecciones y sale bastante clara. Las personas en situación de alto riesgo, como las que trabajan con animales o los espeleólogos, deberían recibirla. Además también tendrían que inmunizarse quienes empiecen a viajar a zonas remotas donde puede no haber acceso a una atención Médica adecuada. El tratamiento después de una mordedura consiste en la vacuna con la globulina inmune a la rabia, muy efectiva, pero que debe administrarse con rapidez. La mayoría de los viajeros no necesitan vacunarse. Todas las mordeduras y rasguños de animales han de limpiarse rápida y meticulosamente con abundante jabón y agua; además, hay que ponerse en contacto con las autoridades sanitarias para determinar si se necesita un tratamiento posterior.

H) FIEBRE TIFOIDEA:

Esta causada por la indigestión de la comida o agua contaminada por la salmonella typhi. Casi siempre cursa con fiebre. Otros síntomas incluyen dolor de cabeza, malestar, dolores musculares, mareo, pérdida de apetito, nauseas, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento. También puede provocar perforación intestinal, hemorragia intestinal, confusión, delirio o, rara vez, el coma.
A menos que uno vaya a comer siempre en hoteles y restaurantes conocidos, la vacuna no está de más. Suele administrarse por vía oral, pero también se encuentra disponible en inyecciones. No está autorizada para niños menores de dos años.
El medicamento utilizado es normalmente un antibiótico de quinolona como el ciprofloxacino (Cipro) o el levofloxacino (Levaquin), en muchos viajerosusan para tratar a diarrea. No obstante, si uno se auto medica contra la fiebre tifoidea, tal vez tenga que hacerlo también contra la malaria, pues los síntomas de ambas enfermedades pueden ser indistinquibles.

I) FIEBRE AMARILLA

Es una infección viral muy grande que transmiten los mosquitos en zonas forestales. La enfermedad empieza con síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculare y de espalda, pérdida de apetito, náuseas y vómitos. Suelen disminuir en unos días, pero la persona de cada seis meses entra en un segunda fase toxica caracterizada por más fiebre, vómitos, languidez, ictericia, fallo renal y hemorragias; la mitad de estos casos acaban en muerte. Por desgracia, no hay ningún tratamiento, solo cuidados paliativos.
La vacuna, efectiva durante unos años, se administra solo en los centros autorizados que proporciona el certificado internacional de vacunación (“libro amarillo”) validado. Hay que recibirla al menos 10 días antes de cualquier posible exposición al virus. Los efectos secundarios acostumbran a ser leves, y pueden incluir dolor de cabeza, dolores musculares, fiebre baja o molestias en el lugar del pinchazo. Se han descrito reacciones graves con riesgo de muerte, pero resultan extremadamente raras. El riesgo de enfermar a causa de la vacuna es mucho menor que el de hacerlo debido a la fiebre amarilla, por lo que sin duda se recomienda inmunizarse.
El viajero debe protegerse contra la picadura de mosquito para prevenir esta enfermedad.
OTRAS INFECCIONES

BARTONELOSIS (FIEBRE DE LA OROYA)

Se transmiten los jejenes de los áridos valles fluviales situados entre los 800 y 3000m de altitud, en las laderas occidentales de los andes peruanos, colombianos y ecuatorianos; curiosamente, no se da en ningún otro lugar del mundo. Los síntomas principales son la fiebre y los fuertes dolores corporales. Las complicaciones pueden incluir anemia severa, dilatación del hígado y el bazo, y en algunos casos la muerte. El medicamento utilizado es el cloranfenicol, aunque la doxicilina también es efectiva.

ENFERMEDADES DE CHAGAS-MAZZA

Se trata de infección parasitaria transmitida por insectos triatominos (vinchucas) que habitan en las grietas de paredes y techos de viviendas precarias en Sudamérica y Centroamérica. En el Perú, la mayoría de casos se registran en el sur. El insecto deja sus excrementos sobre la piel humana mientras la pincha, generalmente en la noche; la infección se produce cuando la persona frota sin saberlo las heces contra la herida de la picadura o cualquier otra fisura. Los viajeros padecen esta enfermedad muy raras veces. No obstante, si se duerme en una casa de construcción podre, sobre todo si está hecha de barro, adobe o paja, hay que protegerse con un mosquitera y un buen insecticida.

GNATHOSTOMOSIS

Es una dolencia producida por un parasito intestinal adquirido por la ingestión de pescado crudo o poco hecho, como el cebiche (pescado o marisco crudo en adobo).

HISTOPLASMOSIS

La causa un hongo de tierra que se adquiere por inhalación, a menudo cuando se ha removido el suelo. Los síntomas pueden incluir fiebre, escalofríos, tos seca, dolor en el pecho, dolor de cabeza y a veces neumonía. Se han registrado casos en espeleólogos que han visitado cuevas habitadas por murciélagos.

VIH/SIDA

Se han registrado casos en todos los países sudamericanos. Siempre ha y que utilizar condones al mantener relaciones sexuales.

LEISHMANIOSIS

Se da en las montañas y las selvas de todos los países sudamericanos excepto chile, Uruguay y las islas Malvinas. La transmiten los jejenes, cuyo tamaño es un tercio de un mosquito. Puede atacar solo a la piel, causando ulceras de crecimiento lento en zonas al descubierto, en raras ocasiones, afectar a la medula ósea, el hígado y el bazo. Existe la posibilidad de que cobre una especial gravedad en personas infectadas con el VIH. No hay vacuna; para protegerse hay que tomar las mismas precauciones que con los mosquitos, aunque la malla de la mosquitera debe ser más fina (poros de 0.4-0.5 mm).

LEPTOSPIROSIS

Se adquiere a través de la exposición a aguas contaminadas por la orina de animales infectados. Los brotes suelen aparecer al producirse inundaciones, con el desbordamiento de las aguas residuales. Los síntomas iniciales, parecidos a los de una gripe leve, suelen desaparecer sin problema en unos días, pero en la minoría de casos se complican con ictericida o meningitis. No hay vacuna; conviene no introducirse en agua dulce que puede estar contaminada por orina animal. Si se visita una zona que está sufriendo un brote, se puede tomar 200mg de doxiciclina una vez por semana como prevención. Si se contrae la enfermedad, el tratamiento consiste en 100mg de doxiciclina dos veces al día.
RIESGOS ESPECIFICOS

MAL ALTURA

Se desencadena al ascender rápidamente a altitudes superiores a 2500 m. estar en buena forma física no ofrece ninguna protección, y los que han padecido con anterioridad tienden a sufrir nuevos episodios, por lo que no hay ninguna persona que esté libre por completo de padecerla. El riesgo se incrementa a medida que aumenta la velocidad del ascenso, la altitud o el esfuerzo. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, náuseas, vómitos, mareo, malestar, insomnio y pérdida de apetito. Los casos más graves pueden presentar fluido en los pulmones (edema pulmonar de gran altitud) o hinchazón del cerebro (edema cerebral de gran altitud).
Para prevenir, se aconseja tomar acetazolamida (diamox) de 125 o 250 mg dos o tres veces al día; el tratamiento empieza cuatro horas antes del ascenso y continua durante 48 horas después de llegar a las zonas de altitud. Es posible notar efectos secundarios como un mayor volumen urinario, miembros entumecidos, hormigueos, nauseas, somnolencia, miopía e impotencia temporal. Las embarazadas y los alérgicos a las sulfamidas no deben ingerir acetazolamida. Para quienes no la toleren, lo mejor es tomar 4 mg de dexametasona cuatro veces al día; hay que disminuir la ingestión de forma gradual al alcanzar las zonas altas. La dexametasona es un esteroides, por lo que no debe administrarse a diabéticos o a personas para las cuales este contraindicada. El ginkgo representa una alternativa natural a los medicamentos.
Cuando se viaja a zonas de gran altitud, es importante evitar esfuerzos excesivos, comer ligero y no beber alcohol.
Si los síntomas no son leves o no desaparecen rápido, hay que ver a un médico, ya que en los casos más graves pueden llegar a resultar mortales.

MORDEDURA DE ANIMALES

No hay que acariciar, tocar ni alimentar a ningún animal, a excepción de los domésticos si se sabe que están libres de enfermedades infecciosas. Casi toda las lesiones causadas por animales están directamente relacionadas con el intento de la persona por tocarlos o darles comida, por lo que, normalmente, es el humano el culpable de su propio daño.
Cualquier mordedura o arañazo de un mamífero, murciélago incluidos, deben limpiarse con rapidez y meticulosidad usando jabón y agua en abundancia y después aplicar un antiséptico como le yodo o el alcohol. Se debe contactar de inmediato con las autoridades sanitarias locales para un posible tratamiento contra la rabia, con independencia de que el viajero este o no vacunado. También puede resultar conveniente tomar un antibiótico, pues este tipo de heridas suelen infectarse. El levofloxacino (levaquin) una de las quinolonas más nuevas que muchos viajeros utilizan en caso de la diarrea, es una buena opción.
Las serpientes y sanguijuelas suponen un peligro en algunas zonas de Sudamérica. Ante una mordedura de serpiente venenosa, hay que mantener a la víctima en reposo, inmovilizar el área afectada y, sin más dilación, trasladar a la persona a las instalaciones sanitarias más próximas. No se recomienda los torniquetes.

EXPOSICION AL FRIO E HIPOTERMIA

Puede ser un problema en los andes, sobre todo de noche. Hay que llevar ropa cálida, mantener seco y activo, ingerir alimentos y agua en abundancia, descansar lo suficiente y evitar el alcohol, la cafeína y el tabaco. Se debe prestar atención a los tropiezos, la torpeza al hablar y al moverse y los quejidos, signos de una inminente hipotérmica. Se entra en ese estado cuando el cuerpo pierde calor más rápido de lo tarda en producirlo y, en consecuencia, su temperatura desciende. Si se camina por zonas de gran altitud o simplemente se realiza un largo viaje de autobús por las montañas, sobre todo de noche, conviene tomar precauciones. En los andes, siempre hay que prepararse para el frio, la humedad o el viento, aunque solo sea para unas horas. Es mejor llevar varias capas de ropa y un sombrero, ya que se pierde mucho calor por la cabeza.
Los síntomas incluyen agotamiento, entumecimiento, escalofríos, habla dificultosa, comportamiento irracional o violento, letargo, tropiezos, vahídos, calambres y violentos arranques de energía. Pera tratar la hipotermia leve, se debe resguardar al afectado del viento o la lluvia, sacarle la ropa si esta húmeda, vestirlo con algo cálido y seco, y ofrecerle bebida caliente sin alcohol y comida fácil de digerir con muchas calorías. No hay que masajearlo: lo tiene que hacer el mismo. La detección temprana y el tratamiento es la única manera de prevenir la hipotermia grave, de pronóstico crítico.

INSOLACION

Para prevenirla, hay que evitar el sol de mediodía, llevar gafas oscuras y un sombrero de ala ancha, y utilizar crema solar de SPF 15 o superior, con protección contra rayos UVA y UVB. El producto debe extenderse generosamente por todas las partes desprotegidas del cuerpo unos 30 minutos antes de exponerse al sol, para devolver a aplicar después de andar o realizar actividades enérgicas. Los viajeros tienen que beber abundante líquido y evitar el ejercicio extenuante cuando la temperatura sea elevada.

PICADURAS DE INSECTOS

Para prevenir las picaduras de mosquito, hay que llevar manga larga, pantalones largos, sombrero y zapatos en lugar de sandalias. Se aconseja hacerse con un buen repelente contra insectos, preferiblemente con un DEET, que debe aplicarse en la piel expuesta y la ropa, pero no en los ojos, boca, cortes, heridas o irritaciones. Los productos con concentraciones más bajas de DEET son igual de efectivos, pero durante periodos de tiempo mas breves. Los adultos y niños mayores de 12 años tienen que utilizar preparaciones que contengan en tres el 25% y 35% de DEET, que duran una seis horas. Los niños de entre 2 y 12 años deben usar las que no sobrepasen el 10% de DEET, se aplican con moderación y ofrecen una protección de unas 3 horas. Se han registrado casos de toxicidad neurológica causada por esta sustancia, sobre todo en niños, aunque sean raras veces y suelen asociarse a un uso excesivo del producto. Los compuestos DEET no se pueden aplicar a niños menores de dos años.
Los repelentes de insectos elaborados con ciertos productos botánicos como el aceite de eucalipto y de soja cumplen su cometido, pero solo duran de 1 ½ a 2 horas. Los repelentes DEET son preferibles para las zonas con alto riesgo de malaria o fiebre amarilla. Los productos con citronela no resultan eficaces.
Para una protección adicional, se puede impregnar de permetrina la ropa, los zapatos, la tienda y la mosquitera; es segura y efectiva durante al menos dos semanas, aunque se laven los materiales. No debe aplicarse directamente en la piel.
No hay que dormir con la ventana abierta a menos que se disponga de mosquitera, muy recomendable si se pernocta al aire libre o en alojamiento que no toman medidas contra estos insectos. Es preferible aplicarse permetrina y remeter los bordes bajo el colchón. La abertura de la malla no debe sobrepasar los 1.5 mm . Si no se dispone de otra protección, se puede usar una espiral contra mosquitos. Las muñequeras impregnadas con repelente no son eficaces.

PARASITOS

Existe la posibilidad de contraer parasitos instentinales en toda sudamerica; los más comunes son los del genero cyclospora, isospora y las amebas. La solitaria (taenia solium) puede producir una infección crónica del cerebro llamada cisticercosis. Si el viajero escoge con sensatez sus comidas y bebidas, reducirá el riesgo de infectarse. Conviene elegir establecimientos concurridos, para asegurar de que los alimentos no han estado allí mucho tiempo. En los mercados y puestos callejeros, hay que comprobar cómo se lavan los platos y cubiertos. Ante cualquier indicio de poca higiene, es mejor marcharse.
La esquistosomosis, una infección parasitaria que afecta sobre todo a los vasos sanguíneos del hígado, se da en Brasil, Surinam y algunas zonas del norte y el centro de Venezuela. Se adquiere al entrar al cuerpo en contacto con agua dulce infectada, o lavándose con estas mismas aguas. Así pues se aconseja no bañarse en lagos, estanques, arroyos y ríos. Secarse con una toalla reduce el riesgo de infección, pero no elimina. Las piscinas cloradas son seguras.
La hidatidosis, causada por parásitos del genero echinococcus, se puede contraer en muchos países, sobre todo en Perú y Uruguay; suele afectar a personas en contacto directo con oveja. Los parásitos del genero paragonimus afecta al pulmón y se adquieren ingiriendo crustáceos crudos infectados; se han registrados casos en ecuador, Perú y Venezuela.

DIARREA DEL VIAJERO

Para prevenirla, hay que evitar el agua del frigo a menos que se haya hervido, filtrado, tratado con los rayos UV de un steriPEN o desinfectado químicamente con pastillas de yodo. Las frutas y verduras frescas solo se tienen que comer cocinadas o peladas, se deben tener cuidado con los productos lácteos que pueda contener leche no pasteurizada y, por último, se aconseja ser muy selectivo a la hora de ingerir alimentos comprados en mercados y puestos callejeros. En caso de sufrir diarrea, hay que beber abundante líquido, preferiblemente una solución de rehidratación oral con sal y azúcar como gastrolyte. Unas pocas disposiciones algo acuosas no requieren tratamiento, pero si son más de tres al día y van acompañadas de algún otro síntoma como fiebre, calambres, nauseas, vómitos o malestar general, habrá que tomar antibióticos. El norfloxacino, el ciprofloxacino o la azitromicina matan las bacterias con rapidez. Los agentes antidiarreicos como la loperamida solo detienen los síntomas, pero no solucionan su causa; hay que tomar este último medicamento si las heces presentan sangre o se tiene fiebre. Consulte enseguida con un médico si no se responde a los antibióticos.

AGUA

En general, beber agua corriente no resulta seguro. Hervirla bien durante un minuto es la forma más efectiva de desinfectarlas; en altitudes superiores a 2000m, debe hacerse durante tres minutos.
Los novedosos purificadores de agua portátiles emplean luz ultravioleta, como el efectivo y ligero steriPEN; está disponible en línea y en algunas tiendas de material de acampada. Otra opción consiste en agregar tintura de yodo al 2% a 1 litro de agua (5 gotas si el agua es clara, y 10 si es turbia) y dejarla reposar 30 minutos. Si el agua esta fría, quizá requiera más tiempo. También hay pastillas de yodo como globaline, potable-agua y coghlans, a la venta en la mayoría de farmacias, deben seguirse las instrucciones. El agua yodada solo puede consumirse durante unas pocas semanas, y su sabor se mejora añadiéndole vitamina C (ácido ascórbico). Las embarazadas, quienes padezcan de tiroides y los alérgicos al yodo no deben beberla.
Hay varios filtros para agua en el mercado. Los que poseen los poros más pequeños proporcionan una mayor protección, pero son grandes y se atascan con las impurezas. Los de poros algo más grandes no resultan eficaces contra los virus, aunque eliminan otros microbios. Se tienen que seguir las instrucciones del fabricante.

MEDICINA TRADICIONAL

Estos son algunos remedios tradicionales bastantes comunes:
PROBLEMA: TRATAMIENTO:
Mal de altura ginkgo
Desfase horario melatonina
Prevención contra picaduras mosquitos aceite de eucalipto o de soja
Mareos jengibre
SALUD DE LA MUJER
Puede ser difícil encontrar atención obstétrica fuera de las principales ciudades; además, no se aconseja que las embarazadas pasen tiempo en altitudes donde el oxígeno escasea. Por último, aunque se recomienda la vacuna contra la fiebre amarilla para viajar a zonas selváticas situadas a una altitud menor de 2300 m, las embarazadas no deben recibirla porque contiene un virus vivo que puede infectar al feto.


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