Cóndor De Los Andes

March 4, 2016
cóndor de los andes macho

El cóndor de los andes reina majestuosamente en las remotas tierras salvajes, aquí los profundos barrancos y quebradas atrapan en ocasiones a algún incauto y pueden proporcionar buena comida al rey de los carroñeros. En un mundo que cambia de forma constantemente este gran animal se da la tarea de supervivir pues cuando el alimento escasea al cóndor andino no le preocupa recorrer 160 kilómetros en busca de cadáveres, un macho con hambrientos polluelos que alimentar, tendrá mejores oportunidades a mas sobrevuelo que dé.
Las alas con las que planea el cóndor de los andes, son las más grandes del reino animal, su agudeza visual es muy buena y sabe dónde tiene que mirar, su lugar favorito es el territorio de cría del guanaco, estos parientes salvajes de la llama viven en mandas por las regiones montañosas de gran parte de Sudamérica. Los cóndores esperan a que les llegue una oportunidad mientras los machos se pelean por las hembras, una de las malas artes de los guanacos es atacarse a los genitales y forma de defenderse consiste en sentarse, este machismo provoca heridos y crea oportunidades para los carroñeros. Los caranchos son siempre los primeros en llegar al cadáver, son los que prueban la comida de los cóndores, pero muy pronto el cóndor los descubre y se dispone a aterrizar, una vez en tierra su majestuosidad natural desaparece y se convierte en un enorme pavo de 14 kilogramos, los caranchos se ponen las botas y huyen mientras pueden, cuando ya ha empezado a comer el primer cóndor rápidamente empiezan a llegar más, los machos reconocibles por la cresta suelen ser los primeros en aparecer, las hembras que carecen del extravagante apéndice vienen a continuación, a los jóvenes de color pardo les corresponde el último turno para picotear, cada uno sabe el sitio que le corresponde, todo es muy civilizado, las familias se alimentan felizmente todas reunidas y mientras comen siempre hay uno haciendo guardia. El zorro gris se ha enterado de la fiesta y sabe cazar aves, por lo general el primer cóndor en haber comido es el que más dificultad tiene en despegar, pues lleva un kilo y medio de sobrepeso, a pesar de eso sus enormes alas y habilidad de vuelo le salvan por pelos.
El cóndor andino regresa a su nido y sus crías se animan al verlo, pues tiene la garganta abultada de tanto alimento guardado. Los cóndores tienen una sola pareja para toda la vida y crían sus polluelos de uno en uno, cuidan del pequeño hasta los dos años cuando ya tiene edad de valerse por sí mismo, los nidos se encuentran en grandes precipicios que generan grandes corrientes de aire que sirven ayuda elevando el pesado cuerpo del cóndor, y también contribuye a las clases de vuelo de las crías, a los 6 meses el macho enseña su pequeño a volar, dando él el ejemplo, al poco rato la madre empuja en caída libre a su cría, es su prueba de fuego.
Es muy difícil ver solo a un cóndor volando, pues si no andan en bandadas lo hacen en parejas, estos cóndores se alejan rara vez de los andes puesto que necesitan de sus vientos para elevarse. Los cóndores con aves relativamente longevas, pueden pasar hasta los 50 años. A la vista de pájaro del cóndor de los andes se revelan algunos de los más misteriosos lugares de Perú, pues sobrevuelan por el incomparable Machu Picchu, también por le magnifico Choquequirao y las legendarias Líneas de Nazca hasta llegar a la otra vertiente, las ricas costas peruanas. Las bahías de las costas de Paracas en Perú están repletas de lobos marinos, estos gigantes de 350 kilos llenos de testosterona compiten salvajemente por las hembras, y las tragedias son inevitables, el cóndor de los andes solo tiene que encontrar alguna víctima, pero estos combativos machos son muy duros para morir, son las crías las que se encuentra, sus paso las que sufren las consecuencias. Junto a los cóndores se encuentras los zopilotes que también están a la expectativa de quien será su próxima presa. Los zopilotes son los primeros en llegar a la presa, pero luego desciende con imponencia el cóndor, consiguiendo espantarlos, todos dejan paso al rey, ningún zopilote se atrevería a desafiar a un cóndor de los andes en su banquete. Al final de su viaje el cóndor ocupa su merecida posición como el gran Señor de los Andes.