Ayahuasca, al séptimo cielo

January 27, 2016
experiencia de ahahuasca

 

En la vida de cualquier persona siempre hay problemas, preocupaciones, angustias; en la vida de cualquier persona todos buscan la tranquilidad, paz, libertad.

Ayahuasca, llegando al séptimo cielo

En mi experiencia, realizar la ceremonia de la Ayahuasca fue alcanzar el clímax de mi vida.

Todo empezó a las 4:30 pm, enrumbándonos de Cusco hacia Huaran, un pueblito en Calca. Llegamos a la casa de Albert y Gabriela, mis guías espirituales con una experiencia de 20 años para acompañarme en mi visita al mundo espiritual. Conversamos un poco, como a modo de calentamiento mental.

Luego pasamos a una pequeña sala ambientada a modo de salón ritual con mantas, instrumentos musicales andinos, almohadas, atrapasueños entre otras alhajas rituales, acompañas de un aroma a hierbas muy penetrante, que se mezclaba con mi esencia.

Empezó la ceremonia cuando tome una copa del legendario brebaje selvático, que me sirvió el guía espiritual, vertida de una botella roja adornada con arcilla, su sabor era bastante raro, entre chicha y madera.

A media hora de haber bebido la ayahuasca, empecé a sentir los efectos de la bebida. Primero fueron las visiones en la habitación, como la manta con que me cubría tomaba formas distorsionadas, un cuadro que decoraba la sala empezaba a moverse de lado a lado. Algo de miedo invadió mi corazón, así que decidí cerrar mis ojos, pero mis visiones se volvieron más fuertes, figuras de rombos, triángulos se entremezclaban con colores violetas y verdes fluorescentes y en el fondo un incandescente amarillo.

Fue cuando la Ayahuasca inicio su recorrido por mi cuerpo, sentí con desarticulaba cada parte de mi cuerpo, mis piernas, mis dedos, mis brazos, por ultimo mi cuello. Entro en mi cabeza desactivando cada motor de la razón, inhibiendo todo mi cerebro. Entre en el verdadero viaje.

Recuerdos de toda mi vida pasaron frente a mi en una serie fotografías, como un presagio de muerte. Cuando escogí un momento de mi corta vida y me sumergí en él, era triste, las lágrimas brotaban de mis ojos sin tener yo control de ellas. Luego ese mal recuerdo se desvaneció de mi memoria, lo había superado.

Ahora comienza la conexión con la tierra, el mundo y todas las personas. Sentí todo mi río sanguíneo, como mi alma recorría todo mi cuerpo y salía a conocer la tierra, el interior de mis guías, entraba y salía de sus cuerpos. Veía mis problemas, los problemas de la sociedad, y rápidamente encontraba la solución a todo. El amor por la tierra, la naturaleza, los animales nacía como un capullo dentro de mí. Encontraba la paz y la tranquilidad, llegaba al séptimo cielo.

Al día siguiente todo era perfecto, perdonar era divino. Toda estaba en orden y armonía. Este fue mi viaje espiritual con la Ayahuasca.